Si mal no recuerdo, la infancia consistía en tener ganas de aquello que no se podía conseguir.
(Audur Ava Ólafsdóttir)

Dice el Físico Michio Kaku que todos tenemos un momento de revelación sobre lo que queremos hacer en el futuro alrededor de los 10 años.

“Unas navidades nos regalan un microscopio, un libro sobre el cosmos, una caja de acuarelas, un ordenador, o vemos algo en una película que nos conmueve hasta el punto de querer dedicar nuestra vida a ello”.

En el caso del científico Michio Kaku, fue la noticia de la muerte del físico más importante del S. XX. Albert Einstein lo que reveló su genio.

La televisión decía que Einstein había dejado un problema sin resolver. El mejor físico del mundo no había podido resolver su último problema.

¿Qué problema será ese, pensó el niño de 10 años Michio? Decidió que iba a resolver ese problema y así se lo comunicó a sus padres.

El Sr. Kaku es hoy un físico teórico altamente reconocido a nivel mundial especialista en la teoría de campo de cuerdas, la cual sostiene que todo está relacionado en el universo. Todo es una danza universal.

A Michio le dejaron soñar, ser un niño feliz, ilusionarse por ver cómo sería el futuro y apasionarse por la ciencia. Su familia, inmigrantes japoneses en Estados Unidos, no le cortó las alas ni le disuadió para que buscara otro camino.

Ni siquiera cuando en su época del instituto construyó un acelerador de partículas casero que hacía oscilar las luces de toda la vivienda cada vez que se ponía en marcha.

Esta pasión hizo que sacase lo mejor de sí mismo, llamando la atención del científico Edward Teller, quien le otorgó una beca que le permitió continuar con sus estudios. Hoy, el Sr. Kaku es divulgador científico y da clases de física en la universidad.

Seguir esa revelación única de sus 10 años le llevó a imaginar e inventar su propio futuro, tal y como lo había visto en los episodios de Flash Gordon de su infancia.

Por eso no deja de decir a sus alumnos que se ilusionen. Que busquen aquello que les apasiona. Que el futuro de la humanidad es optimista, y que vamos hacia una civilización pacífica basada en el conocimiento y la tecnología.

También sostiene que la mayor amenaza de ese futuro optimista, del conocimiento y de la mente científica es el instituto y su sistema educativo. Que obliga a los jóvenes a permanecer largas horas estudiando datos de memoria que les aburren y les desmotivan.

Cuando preguntan al Sr. Kaku cómo es su proceso de estudio e investigación, él contesta lo siguiente:

Necesito levantarme, mirar por la ventana, “ver las ecuaciones flotando en mi cabeza”.
Es como el proceso de un músico o un compositor… Las notas van llegando. Paseas, estás en silencio o ves un paisaje que te inspira y empiezas a crear la melodía en tu cabeza.

Luego llega el momento de sentarse y plasmarlo. De estar enfocado y tener “butt power” (la fuerza de “sentar el trasero”) como dice él a sus alumnos.

Así que Michio Kaku tiene su ritmo, lo respeta, hace lo que le apasiona. Confía en el proceso creativo y también confía en el futuro cuando se sienta enfocado a atrapar y resolver sus ecuaciones voladoras.

Una vez desarrolladas en el papel, estudiadas y diseccionadas, Michio vuelve a la ventana. Distrae la mente hasta que la música vuelve.

El futuro no está inventado. Depende de todos nosotros. De dejar soñar a los niños para que tengan su momento de revelación. Y conserven esa chispa de genialidad toda su vida.

Depende también de mirar a los ojos a nuestra infelicidad presente, a nuestras frustraciones e inseguridades. Reconocerlas y ver que:

Son algo independiente de nuestros hijos. Pero, como la teoría de campos sostiene, están conectadas con ellos y con su futuro optimista y feliz.

Entrevista a Michio Kaku (en inglés): https://www.youtube.com/watch?v=tGulK44YaOM