«La naturaleza no se apresura, pero todo se logra» Lao Tzu

El pasado fin de semana algunas familias Munanis nos reunimos para conocer, de la mano de Joan Carles Salom, el fascinante mundo de las setas. Durante toda la semana un cielo llorón nos había estado amenazando con tener que quedarnos en casa, pero al final hubo tregua y un espléndido día otoñal salió para nosotros y nos permitió seguir adelante con nuestro objetivo.

No fuimos a Menut como habíamos planeado, tampoco al Galatzó, que era nuestro plan B; nuestro paseo fue finalmente por el tramo de la sierra que conecta los hermosos pueblos de Esporles y Banyalbufar más conocido como «Camí des Correu». Este sendero constituyó hasta el siglo XIX la única vía de comunicación de los banyalbufarins con el pueblo vecino y es un camino llano, perfecto para transitar con niños y tan bonito como lleno de matices.

Joan Carles Salom nos descubrió algunos de los secretos de estos increíbles hongos que brotan de la tierra en otoño con la llegada de las lluvias. Nos dijo que actualmente en las Baleares existen unos 2.100 tipos de estos organismos etiquetados y catalogados (que incluyen desde los mohos hasta las setas que todos conocemos), y que la gran mayoría no son comestibles y algunos incluso mortíferos.

¿Sabéis cuáles son sus funciones principales? Contribuir a la descomposición de los organismos vivos del bosque o ayudar a que éste se regenere y que crezca sano y vigoroso. Así es. El subsuelo del bosque está lleno de vida. Microorganismos y hongos que viven en el suelo, en los restos de materia orgánica que hay (hojas secas, ramas…) y que realizan su ciclo vital igual que nosotros. Se alimentan, respiran, se reproducen y también mueren.

Aunque al volver a casa en nuestro cesto había más bien pocas setas, en nuestra mochila, encontramos muchísimas cosas inesperadas: conocimiento, aire puro, salud, naturaleza, un día entre familia y amigos, y dos consejos importantes que aplicar en el imaginario de las setas:

1. Ir siempre acompañados de algún experto o micólogo si salimos al bosque a recoger setas.
2. No ingerir ninguna si no se está completamente seguro de que es comestible.

Además, esta salida tenía un fin solidario. Entre todos recaudamos 219€ que han sido donados a Terraferida para que continúe con su excelente labor de preservación de nuestro territorio.

Deteneos en alguna de estas fotos. ¿No os parecen mágicos los colores y formas de estos seres vivos? Parecen de otro planeta y de otro tiempo. Para nosotros son, sin duda, otro motivo más para adorar el otoño.