Cuando era pequeña, me repetían constantemente “deja de soñar, porque la mayoría de los sueños se roncan”… Pero como niña rebelde que fui, nunca lo creí. Y gracias a eso, hoy puedo decir que mi vivencia en la vida, hasta ahora ha sido al revés. He tenido la suerte de vivir la gran mayoría de mis sueños y solo alguno quedo entre ronquidos.

Miro atrás y veo el peligro de lo que me planteaban … ¿Y si me lo hubiera creído? Entonces, no sería quien soy, ni hubiese tenido una vida tan fantástica y hermosa como la que he tenido y sigo teniendo todos los días. Y me pregunto cuántos niños y niñas creen eso, cuántos son cuestionados en sus sueños, o les dicen que son tonterías, o que piensen en cosas útiles o que eso no tiene futuro … pero … ¿Qué sabrán ellos? ¿Acaso sabía Leonardo da Vinci que en el futuro habría aviones? ¿Acaso no se reían de los primeros que dijeron que la tierra era redonda? En la historia de la humanidad hay muchos ejemplos de este tipo y nosotros, en la actualidad, que nos creemos tan evolucionados, seguimos haciendo lo mismo. Seguimos cuestionando las ideas de otros en lugar de darles alas y apoyarlas, sobre todo si vienen de niños pequeños. ¡Qué triste que un niño abandone sus sueños, deje de imaginar y soñar! Ese es un gran recurso para su vida, porque le permitirá llegar a donde quiera. Si tú lo castras, entonces vivirá pensando que no puede, frustrado y sometido a lo “correcto”.

Creer para crear. Si lo has imaginado es porque hay una manera posible de crearlo.

Todo lo que imaginas otros podrán hacerlo realidad, está en nuestro inconsciente colectivo. ¿Quién imaginaba hace 50 años que cada persona llevaría un teléfono móvil encima? Sin embargo, así ha sido. Y como esto, miles de cosas. Las profesiones del futuro, aún están por inventarse. En los últimos años han salido profesiones nuevas que nadie hubiera creído, como la de influencer o community manager, entre otras. Por tanto, no sabemos qué nos deparará el futuro, simplemente porque aún no ha llegado. Así que tengamos la humildad de no opinar sobre los sueños de otros, apoyémosles, creamos junto con ellos que son posibles y lo serán, estoy convencida.

Para mí, la mayoría de personas que desacreditan esos sueños, lo único que hacen es reflejar su propio dolor por los sueños que ellos no pudieron vivir. Proyectan su propia frustración e historia. No se dan cuenta de lo devastador que puede ser esa actitud en otras personas. Ante esta situación, deberíamos empezar por un trabajo de revisión personal … ¿Qué pasó con mis sueños? ¿Cuáles fueron los que viví, cuales no? ¿Qué me decían a mí con respecto a éstos? Y de ahí sacar información y conclusiones propias.

Si realmente tenemos la parte de nuestros sueños dañada, será difícil acompañar a otros en los suyos, especialmente a los peques. Intentemos recuperarla, creer y acompañarlos de corazón. Entonces … ¿Te animas a recuperar tus sueños? ¡Empecemos!

Paso 1
Haz una lista de todos los sueños que te gustaría hacer realidad; para ello, lo primero es saber que es una lista actual, es decir los que te gustaría vivir ahora de mayor, no los que tenías de niño. Si queda alguno de tu infancia, puedes recuperarlo también.
También es importante aquí, preguntarte si realmente esto te beneficia o te perjudica, si estás dispuesto a asumir las consecuencias … Hay un refrán que dice “cuidado con lo que deseas, porque puede hacerse realidad.”

Paso 2
De esta lista escoge dos y descríbelos. Escribe qué significa para ti cumplirlo, qué tendría que pasar, qué necesitas, qué pasos darías, quién podría ayudarte a conseguirlo, etc … Todo lo que se te ocurra. Cuando se hayan hecho realidad estos dos, entonces puedes continuar con más sueños de la lista.

Paso 3
Revisa qué necesitas y qué te falta para conseguirlo; si necesitas formarte, dinero, algún experto que te asesore, un diseño … y busca una solución para cada una de estas cosas. Si les puedes poner fecha para hacerlo o plazos para llevarlo a cabo, mucho mejor.

Paso 4
Cuando ya tengas claros todos los puntos anteriores, cada día visualízate un ratito a ti con ese sueño ya conseguido y céntrate en las emociones que te produce eso. ¿Qué sientes? ¿Dónde lo sientes? Y guarda todas estas emociones junto con la imagen, de forma que cada vez que surja esa imagen visual en tu memoria puedas recuperar esas emociones y revivirlas.

Paso 5
Cada vez que te surjan dudas de si es posible, piensa que sí hasta que te lo creas. Si no lo crees posible o no te sientes merecedor de vivirlo, entonces no lo vivirás. ¿Por qué la vida iba a darte algo que tú no crees poder vivir o merecerte?

Paso 6
Confía y deja que la vida siga su curso. Espera pacientemente a que llegue, no desistas. No lo des por perdido, a veces las cosas no suceden cuando a nosotros nos gustaría que sucedieran, sino cuando tienen que suceder.

Después de este proceso, podrás creer en los sueños de los niños/as, y que son posibles. Y los alentarás a que los cumplan. La vida es lo que nosotros hacemos de ella, y puede ser maravillosa si sabes cómo vivirla.

Todavía faltan muchas cosas por crear y para crearlas hay que imaginarlas. ¡Hay que soñarlas! Los niños y las niñas son expertos en ello. Dejemos que sigan siéndolo, para que creen un mundo mejor. Aprendamos de ellos en lugar de cuestionarlos.

Se puede, a mi me ha pasado. Así que también te puede pasar a ti. Deja de roncarlos y haz tus sueños realidad. Deja que ellos los ronquen y los plasmen en su vida. Si tú crees que ellos pueden hacerlo, podrán.

“Y como nadie le dijo que no era posible … lo hizo.”

Laura Frau

Psicóloga y Psicopedagoga.