Después de muchos años de trayectoria profesional, de visitar muchos y muchos colegios (que quieren hacer cambios, mejorar, y formarse) a veces veo con tristeza que se desvirtúa lo que se entiende por aprendizaje respetuoso.

Coles que dicen que trabajan por ambientes o proyectos cuando no lo hacen (metodológicamente hablando).

Trabajan en los ambientes como en una clase tradicional, diciéndole al niño lo que hace bien, mal, riñiendo, etc.

Incluso pidiéndoles silencio, cuando el silencio tiene que ocurrir de forma natural por la concentración de los niños, por ejemplo. Y simplemente, les dan libertad para moverse dentro del aula.

Y así los ambientes fracasan, porque acaba siendo el mismo perro con diferente collar.

Para mí (y no digo que lo que voy a enumerar sea el techo de la educación respetuosa, pues yo todavía estoy aprendiendo, y me maravillo de que siempre hay más espacio para el respeto) sí que hay unos mínimos que marcan y diferencian lo que puede ser educación respetuosa de lo que no.

Así que, si buscáis escuelas respetuosas os voy a dar algunas claves que os pueden ayudar a discernir si son lo que estáis buscando.

Más allá de un juicio, lo que voy a exponer aquí son puntos de coherencia con lo que se entiende por educación respetuosa, pero no son más que mi propia guía. Y no tenéis por qué compartirla.

De hecho, os invito a que reflexionéis, que no os creáis lo que os digo sino que busquéis si tiene coherencia para vosotros. Y si no la tiene, la descartéis.

¿Qué tiene que tener un “cole” para considerarse respetuoso?

1- Respeto de ritmos:

Muchos coles dicen que practican la educación respetuosa porque respetan ritmos, pero no es verdad.

¿Qué quiere decir respetar ritmos?

Quiere decir que cada niño necesita tiempos diferentes para aprender lo que elige aprender.

Por lo tanto, si obligatoriamente tiene que salir al patio cuando está concentrado aprendiendo algo, no se respetan ritmos.

Si se le obliga a acabar una tarea para que pueda ir a jugar, no estamos respetando ritmos. Y si es una “tarea” y no algo que le interesa al niño, no estamos respetando ni los ritmos ni al niño.

Respetar ritmos quiere decir que va a haber un adulto comprensivo que entienda que quizá ese niño necesita más tiempo que otro y va a estar con él y le ayudará si lo necesita. Los únicos tiempos inflexibles son los de entrada y salida, y siempre en función de cada niño.

Preguntas que os pueden ayudar para ver si las escuelas respetan ritmos:
Si mi hijo está muy concentrado haciendo algo y es la hora del patio … ¿Tiene que salir obligatoriamente?
¿Qué pasa si no acaba lo que está haciendo?
Si mi hijo no quiere aprender a sumar, ¿llegará un momento en que lo tendré que apuntar a repaso o refuerzo?

2- Sin castigos ni recompensas:

Eso quiere decir que no hay refuerzo positivo ni negativo de ningún tipo.

Ni “muy bien”, ni “muy mal”, ni “te hago un regalito cuando haces lo que yo quiero”, ni te aplaudo, ni te doy mensajes valorizantes, ni desvalorizantes.

Tampoco para los padres. Tiene que haber coherencia: No puedo decir que un cole practica la educación respetuosa y luego castigar a los padres cobrando un recargo si no pagan a tiempo, por ejemplo.

Preguntas para valorar este punto:
¿Qué le dices al niño cuando te viene a enseñar un dibujo? Si es “qué chulo”, “muy bonito” o “bien” … vamos mal. Los mensajes tienen que ser descriptivos o preguntando al niño qué le parece a él.
¿Qué me pide a mí el cole como padre/madre? ¿Me exige esa “recompensa”?
¿Qué ocurre si un niño insulta o pega? ¿Qué se hace?

3- Sin riñas ni consecuencias lógicas impuestas por los adultos:

Reñir a un niño no es respetarlo. Imponer consecuencias lógicas que acuerdan los adultos sin tener en cuenta al niño ni implicarlo es lo mismo que un castigo. Las consecuencias tienen que ser las naturales y sólo en casos excepcionales pueden ser lógicas, si son acordadas con el mismo niño.

Preguntas:
¿Qué le decís cuando no escucha?
¿Qué hacéis cuando él no quiere hacer lo que le pedimos?

4– El aprendizaje surge del interés del niño, y la profesora acompaña:

Eso quiere decir que cualquier propuesta la hace el niño, no el adulto.

Si el niño tiene que acatar lo que dice un adulto, entonces es directivo. Y por lo tanto no se mira la necesidad del niño, sino lo que quiere el adulto.

Maria Montessori decía: “sigan al niño, no me sigan a mi”

Ésta es la clave. ¿Es el niño el que sigue al profesor o el profesor el que sigue al niño? ¿El niño tiene que hacer lo que dice el profe?

5- Los adultos están ahí para cuidar:

Eso quiere decir que todos los niños tienen que sentirse seguros y protegidos en el entorno escolar.

Cuando se repiten los conflictos de forma constante, algo hay que no funciona. El adulto no está gestionando esos conflictos. Hay coles que dejan que lo solucionen ellos, pero tenemos que pensar en si están preparados para ello. Si no, es una irresponsabilidad.

En algunos colegios que dicen basar su método en la educación respetuosa, dan una flor a los niños y los envían fuera a que resuelvan el conflicto así.

Y no se dan cuenta (los adultos) de que calmarse no es lo mismo que resolverlo. A veces ocurre que cuando están solos, uno aprende a dominar (por ejemplo, se tapa las orejas) mientras que el otro aprende a ceder (está hablando y como el otro no lo escucha, desiste quedándose herido).

El tema no son los niños, sino que haya un adulto ahí que esté atento, acompañando y viendo que está pasando.

Preguntas:
-¿Qué medidas toman las profesoras para proteger a los niños?
-¿Que se ha hecho en el ambiente para que esté protegido? (No me refiero a electricidad ni cosas de éstas, que ya se sobreentiende, sino a si se han habilitado espacios para proteger una construcción que hace un niño, por ejemplo.)

6- Sin deberes:

Después de 8 horas, estoy convencida de que no se quieren llevar a casa cosas que hacer.

Sé que hay excepciones, pero no es lo común.

Cuando un cole te da un libro para que lea sin que el niño lo haya decidido, o propone hacer cosas académicas en casa con los padres, da igual que las llame tareas, proyectos, colaboraciones u otras variantes que suenen mejor. Siguen siendo DEBERES.

Preguntas:
Si un niño no termina lo que está haciendo … ¿se lo lleva a casa?
¿En qué momento del día el adulto (maestro) propone ejercicios?

Si los propone a última hora de la jornada, son deberes disfrazados.

7– Sin exámenes ni calificaciones:

Eso incluye “caritas sonrientes”, “necesita mejorar”, etc.

¿Por qué necesita mejorar? ¿Quién lo dice? Eso es un juicio del adulto.

En los informes, se describen los avances y donde está el niño. Y se hacen propuestas de mejora, no se habla de lo que no hace.

Preguntas:
-¿Cómo se evalúa?
¿Qué apartados hay en el informe?

8- Hay poca intervención:

Eso quiere decir que en estas escuelas que efectivamente practican la educación respetuosa, los adultos pasan más tiempo observando que interviniendo. Porque saben que el niño no los necesita, que él puede solo.
¿Cuánto tiempo al día pasa el adulto haciendo cosas con los niños?
¿Cuánto tiempo pasa observando?
¿Son los profesores necesarios para su aprendizaje? ¿En qué sentido?

9– Confianza plena en las capacidades del niño:

Lo que quiere decir que, haga lo que haga el niño en referencia a su aprendizaje, es correcto. Porque él está cubriendo su necesidad. Si no, no estaría en eso.

Si hay plena confianza no necesita un adulto que le diga qué aprender, cómo o cuándo. Sino un maestro que observe qué le interesa, lo acompañe, le explique y le proponga.

Se trata de favorecer el aprendizaje basado en sus intereses y capacidades.

10- Sin métodos punitivos ni vacíos:

Sin sillas de pensar, ni observar, sin decir al niño que “no sabe” o “lo estás haciendo mal”.

Sin hablar de ellos delante de los padres sobre el día (se buscan espacios reservados o se pide al niño que vaya a jugar).

Sin flores de mediación que no resuelven nada.

¿Tú le das una flor a un adulto para que se vaya a resolver sus conflictos con alguien? Entonces … ¿por qué se la das a un niño? Porque queda “súper guay” decirlo. Y como son niños, es bonito que se vayan con una flor …

¿Le habéis preguntado a los niños qué opinan de eso? Si no lo han decidido ellos, es ridículo y evidentemente poco respetuoso. Solo porque son niños, nos creemos con derecho a hacerles hacer lo que nosotros no haríamos en la vida.

Preguntas:
¿Cómo se resuelven los conflictos?
¿Hay un adulto presente? ¿Qué hace?
¿Qué medidas se adoptan cuando algún pequeño está distorsionando o molestando a los demás?

11- Ver al niño:

Ver no es lo mismo que mirar.

En todos los coles miran al niño, pero muy pocas personas los ven.

Cuando VEN a tu hijo y vas a buscarlo, no te hablan de lo que ha hecho o ha dejado de hacer sino de quién es.

Si te dicen lo que ha hecho (y además sólo te lo dicen cuando hace algo mal) eso también nos indica dónde tiene el acento el cole: si en lo positivo o en lo negativo. Indica que no se han dado cuenta de sus habilidades, potencialidades o aprendizajes.

Todos nosotros somos más de lo que hacemos y nuestros hijos también.

Preguntas:
¿Qué os cuenta la escuela a los papás cuando vais a recoger a vuestros hijos?

12– Se atiende la necesidad del niño:

Es decir, no se hace lo que quieren los padres, ni los profesores, ni lo que quiere el niño, sino que se ve y atiende la necesidad del niño.

La necesidad y el deseo no tienen nada que ver.

Un niño puede desear jugar todo el rato, pero si se le van cerrando los ojos y bosteza, la necesidad es dormir. Y eso es lo que se va a acompañar, más allá de que quiera jugar. Eso tendrá que esperar.

Con cualquier tipo de aprendizaje funciona igual: no es lo que el niño quiere, sino lo que necesita en ese momento.

13– El adulto es un ejemplo de respeto y honestidad emocional:

Eso quiere decir que el adulto va a hablar a tu hijo con el mismo cuidado con el que lo haría a otro adulto. Que vendrá, se pondrá a su altura, le mirará a los ojos y le dirá lo que tenga que decirle sin alterarse. Y si no es capaz, lo gestionará emocionalmente y después hablará. Pero nunca cargará al niño con sus historias.

14 Con adultos que se revisan:

Todo lo que yo no he trabajado en mí, lo proyectaré en el niño.

Es muy importante conocerse y hacer un trabajo emocional propio para ser el ejemplo. Que pueda aprender del ejemplo, y que no se cargue al niño con historias no resueltas del adulto.

15- Con una mirada amorosa al niño:

Sin exigencias, sin juicio y viendo al niño en su totalidad; con los pros y contras, pero poniendo el acento en lo que sí tiene. 

16 Un equipo que tenga las ganas de aprender y revisarse constantemente:

Los niños están en continua evolución. Si nosotros no lo estamos o estamos estáticos, no podremos entender sus procesos. Un equipo motivado es el mejor impulso para el aprendizaje del niño.

17– Con libertad y sin libertinaje:

La libertad de un niño acaba donde empieza la del otro y esos límites tienen que ser muy claros. Si no, la escuela se convierte en una selva donde unos hacen lo que les da la gana y someten a otros. Eso no puede pasar. Es tarea del adulto evitar que eso suceda.

Preguntas:
¿Qué ocurre en el colegio con estos nenes que pegan constantemente? ¿Y con los que son pegados?
¿Qué puede hacer el niño y qué no?

18– Sin forzar a nada:

No se trata de obligar al niño a comer, sino de motivarle para que coma. Y confiar en que algún día lo hará.

Lo mismo en cada aspecto de la vida escolar: Se propone, no se obliga nunca al niño a hacer nada que no quiera.

¿A qué a un adulto no lo obligarías a probar la comida del comedor? ¿Por qué sí a un niño? Porque “no sabe lo que se pierde”, o “si no lo prueba, no comerá sano”…

No es verdad. La plena confianza en el niño, significa también confiar en que él comerá y ya probará cuando quiera probar.

Preguntas:
¿Qué tiene que hacer el Niño sí o sí? ¿Obedecer?¿Probar la comida?¿Estar sentado o dentro de un aula?

En resumen, un cole respetuoso comparte una mirada amorosa y cuidadora hacia el niño, confiando en sus plenas capacidades, sin permitir luchas de poder de ningún tipo. Ni entre los alumnos, ni de los profesores sobre los niños (que es lo más frecuente). Y también tiene esa mirada comprensiva, marcando límites claros y flexibles en función de las necesidades de niños, equipo del cole y padres.

Para mí, si no tiene estos mínimos (que son eso, mínimos) no puedo decir que sea un cole que practique la enseñanza respetuosa, independientemente del método pedagógico aplicado.

Espero que esta guía os haga reflexionar y os facilite el conocer qué es lo que buscáis para vuestros hijos/as.

Yo lo tengo claro: menos de esto, no estoy dispuesta.

No os canséis de buscar hasta encontrar aquello que os convenza para vuestros hijos/as. Se merecen esto, y mucho más.

Laura Frau

Psicóloga y Psicopedagoga.