“No hay mayor necesidad en el ser humano que la de comer, y esto es un negocio”.

(Xavi Cañellas y Jesús Sanchís)

¿Cuándo fue la última vez que cocinaste con tus hijos, con tu pareja, con tu familia? Que “cocinar” fue una excusa para crear lazos, momentos de felicidad, compartir recetas, conversaciones y tradiciones. ¿La recuerdas?

¿Y la última vez que calentaste pizza congelada en el micro?

Si recuerdas más días de pizza que de “cocina en familia”, este artículo te interesa.

Por primera vez en la historia de la evolución del hombre, la generación de niños de hoy (a pesar de los grandes avances tecnológicos y científicos de los últimos siglos) podría ser la primera en vivir menos años que la generación de sus padres.

¿La causa? La obesidad infantil y sus efectos (cada vez más tempranos) en la edad adulta. Efectos como padecer diabetes, artrosis, enfermedades cardiovasculares o ciertos tipos de cáncer.

La alimentación consciente:

Comer es una pequeña decisión, consciente o no, que tomamos al menos tres veces al día. Pero esa pequeña decisión afecta a nuestro cerebro, nuestro cuerpo, nuestro humor, nuestra salud presente y futura, a nuestra familia, y nuestra comunidad. Y también a la economía mundial.

Si hoy vas al supermercado, además de los polvorones y turrones dándote la bienvenida, tendrás que pasar por un laberinto de pasillos de comida procesada antes de llegar al rincón de las frutas y verduras frescas. Verás batidos, papillas, yogures, pastelitos, galletas y cereales del desayuno enriquecidos, fortalecidos, vitaminados… ¡y casi enfurecidos!

La alimentación se ha convertido en “productos”. Y si no prestamos atención, estaremos consumiendo productos que poco o nada tienen que ver con lo que nuestro cuerpo o el de nuestros hijos necesita. Sé consciente: ¿consumes productos o alimentas tu cuerpo?

Nos cuesta ver el impacto de esas tres pequeñas decisiones diarias, porque su efecto es a largo plazo. Si comemos siempre lo mismo, y esto es procesado, prefabricado o artificial, el cuerpo nos pasará factura generando desequilibrios, alergias, enfermedades autoinmunes, etc…

Comemos para generar ideas, crear pensamientos, tener energía para jugar, para sonreirle a la vida diaria, para relacionarnos.

Comer y preparar la comida, debería ser un acto de amor hacia nosotros mismos y hacia los que queremos.

Prestar atención a la hora de comer, a la hora de comprar, a la hora de cocinar, y transmitir ese conocimiento, esa consciencia a nuestros hijos, es demostrarles amor por ellos y por su futuro. Y también por el planeta que queremos dejarles cuando ya no estemos.

El chef británico Jamie Oliver ha creado un movimiento llamado “Food Revolution”.

Con él, se ha propuesto una dura tarea: Sensibilizar a escuelas y familias de su país y de Estados Unidos para que se reduzca el azúcar de la alimentación de los estudiantes y se ofrezca comida “real” (cocinada, no descongelada y frita) en los menús de las escuelas. También enseña a cocinar a las familias y crea acuerdos con los productores locales de las comunidades para que sirvan sus productos frescos y de temporada a las escuelas.

Jamie Oliver, en una de sus charlas TED en Estados Unidos, dijo:

“Si tuviese una varita mágica, mi deseo sería ayudar a crear un movimiento poderoso y sostenible para educar a cada niño sobre la comida, inspirar a cada familia para que vuelva a cocinar y dar la fuerza a la gente de todo el mundo para que luche contra la obesidad”.

La obesidad no sólo depende de la alimentación. También de la genética, el estrés, la calidad y cantidad del sueño, y de tener hábitos saludables.

Tampoco una comida con mucha sal, mucho azúcar o mucha grasa, arruinará nuestro organismo al momento. Pero cuando la comas, sé consciente, y asegúrate de que al menos ¡haya sido elaborada por un HUMANO!

“El cambio es nuestra opción. Y se inicia cuando se decide”.

(Ratatouille)

¡Ahora, cuéntanos!

¿Cocinas en familia?

¿Cuál es tu plato favorito?

¿Qué receta os gusta cocinar a ti y a tus hijos? ¿Cuándo fue la última vez que dejásteis la cocina patas arriba, que sacásteis todos los cacharros y acabásteis con las manos en la masa?