Una de las mayores preocupaciones de los padres y madres a la hora de escolarizar a sus hijos, suele ser el momento del inicio del curso y su adaptación.

Para muchos, es motivo de preocupación. ¿Llorará? ¿Creerá que lo abandonamos? ¿Entenderá lo que es el colegio? ¿Jugará con los otros nenes? ¿Estará seguro y bien atendido?

Otros, le restan atención e importancia, ya que sus hijos han sido escolarizados anteriormente en escoletas; creen que ya están acostumbrados a quedarse en otro espacio y que ahora no les va a costar demasiado el inicio del curso.

Lo cierto es que cualquier postura es válida y comprensible. Sin embargo, ni podemos restar importancia a este momento de transición de un lugar a otro, ni tampoco darle una importancia exagerada, porque ninguna de las dos posturas beneficia al niño.

En este momento, resulta que nuestro pequeño amor, que lleva desde los 3 meses en la escoleta y nunca ha llorado, empieza a llorar y a no querer ir al cole. O al revés, mi niño, que se ha pasado tanto tiempo conmigo, empieza el cole y “me echa”. No me necesita. Y la que se queda dolida o necesitada es la mamá o el papá. Y es que si algo hay de mágico en los niños es que nos rompen los esquemas, destruyen todas nuestras expectativas y nos sorprenden cada día en sus reacciones. Son, en definitiva, grandes maestros para nosotros.

Entonces … ¿Qué podemos hacer? ¿Qué hay que tener en cuenta para facilitar la adaptación del pequeño al inicio del curso escolar? Primero de todo, a mi no me gusta llamarlo “adaptación”, ya que no lo es. El niño no se tiene que “adaptar” al cole, sino que se va a “incorporar” al cole, que es muy diferente.

Cuando nos adaptamos es una cuestión de supervivencia. Cuando nos incorporamos, hablamos de una situación que requiere un proceso armónico.

La adaptación sucede cuando no me queda otra, cuando yo estoy en desacuerdo pero “me adapto”. Y lo que queremos con nuestros hijos es que vayan felices al cole. Que sea un lugar donde ellos elijan estar, no un lugar donde se adapten a estar. Por eso es importante revisar la palabra. Y sí, habrá algunos que estarán en desacuerdo y se adaptarán, pero solo algunos. La mayoría se incorporarán.

Piénsalo … ¿Tú te “adaptas” a tu nuevo trabajo o te “incorporas” a tu nuevo trabajo? Cada palabra tiene una carga diferente, expresa algo diferente. Por ese motivo, es mejor cuidar la expresión.

Para facilitar este proceso, hay que tener en cuenta que cada niño es distinto. Así pues, habrá niños que necesitarán que los padres se queden y habrá otros que no. Lo principal es tener una pauta acordada pero que sea flexible. Normalmente, los colegios ofrecen esta pauta (los primeros días del inicio del curso los papás se quedan dos horas, y los niños tres, los siguientes media hora, y después ya los dejan, etc). Cada colegio hace una propuesta en este sentido, y los padres respetan esta propuesta siempre que el niño la lleve bien.

En caso de que el niño llore o tenga malestar, como lo primordial es establecer un buen vínculo con el colegio, quizás los padres tengan que quedarse un poco más de tiempo, o alargar el período de la adaptación. La mayoría van aceptando que así sea, solo alguno se sigue resistiendo.

¿Qué pasa cuando el niño sigue llorando después de estos períodos?

Entonces hay que observar qué necesita para que se quede tranquilo en ese espacio. Se trata de un proceso individualizado y hay que establecer unas pautas en función de cada familia en particular. Habrá algunos pequeños que necesiten más tiempo. Y habrá otros a los que prolongar el proceso les perjudique, y entonces tendrá que hacerse el desapego del inicio del curso de forma dolorosa. No siempre es posible que sea sin dolor. En muchos casos sí, y en otros no. Por muy bien que lo hagas, y por muy bien que lo traten.

También hay que tener en cuenta que muchos niños lo llevan perfectamente los primeros días y empiezan a llorar a partir de la segunda o tercera semana. Descubren que lo que al principio parecía algo divertido, implica separarse de papá y mamá a diario. Como adultos, hay que prever que esto puede pasar y que quizás la incorporación con nosotros no sea necesaria en esa primera semana del inicio del curso, sino más tarde.

¿Qué podemos hacer los padres y madres para facilitar esta incorporación a nuestros hijos?

  1. Anticiparse: Eso quiere decir que en verano, durante el último mes, vamos a ir hablando con nuestro hijo del cole, de qué cosas va a hacer allí, de con quién va a estar … Podemos llevarle a que lo vea por fuera o mostrarle fotos, de forma que pueda ir procesando que ése va a ser su colegio.
  2. Hablar de cómo lo vivimos nosotros: Qué le pasó a papá o mamá en su primer día de colegio o en su incorporación y qué te ayudó a ti. (Si el inicio del curso fue una experiencia muy negativa, mejor no. La reservamos por si le cuesta. En ese caso, sí le contaríamos que a nosotros también nos costó).
  3. Jugar a juegos donde representemos ese primer día en el cole: Podemos usar títeres o sus muñecos preferidos, y hacer que van a su primer día de cole. Jugar a qué les pasa en su primer día de cole.
  4. Explicarle qué va a pasar ese primer día, dónde estarán papá y mamá, qué hará, etc.
  5. Buscar una postura comprensiva de la situación: Tener MUY presente que aunque vaya al cole, es pequeño y tiene derecho a sentirse triste, a enfadarse, a echaros de menos …
  6. Decirle, cuando lo dejamos, que allí lo van a cuidar. Y dejarlo de la mano de su profesora para que le acoja.
  7. Despedirse SIEMPRE, aunque llore. Imagínate que desaparece tu hijo y no sabes dónde está. Seguro que estarías muy angustiado, ¿verdad? Pues a ellos les pasa lo mismo. Si te vas sin despedirte, él no sabe qué está pasando. Sólo que sus papás han desaparecido y eso dificulta mucho la incorporación.
  8. Ser honesto contigo mismo y con él. Ellos son como antenas parabólicas, lo detectan todo: si estás intranquilo, angustiado, preocupado … Poder decirlo y decir que esto es un problema tuyo, no suyo. Porque sabes que va a estar bien allí, pero que a los adultos a veces ¡también nos cuestan los cambios!
  9. Entender que es un momento de tránsito y que necesitan más mimos y atención por nuestra parte después del cole.
  10. No juzgar ni hacerse ideas de que nos quiere manipular, fastidiar, etc. Simplemente, el inicio del curso es una situación diferente para él y es normal que le asuste o se resista a ella.
  11. Implicarle en decisiones del tipo “la ropa que va llevar al cole”, o “lo que preparamos de merienda cada día”, para que él pueda asimilar que esto es constante.
  12. Y sobre todo preguntarnos … ¿Qué necesita? Y ¿Qué necesito yo?

Aunque seguro que se me olvidan cosas, ésto sería lo principal. Pero quizás lo más importante es tener presente que sí: ES PEQUEÑO. Y por muy independiente y autónomo que sea, vuestro hijo NECESITA amor, cariño y comprensión.

El inicio del curso escolar es un proceso más. Y como todos los procesos, requiere su tiempo. A veces más del que nos gustaría, y a veces menos. Es imprevisible.

Laura Frau