La importancia de la inteligencia naturalista en el proceso de aprendizaje.

“El proceso de aprendizaje debe ser un equilibrio entre las manos, la cabeza y el corazón” – Johann Heinrich Pestalozzi.

Durante los veranos que pasé en la casa de campo de mis abuelos, lejos del bullicio gris de la ciudad, aprendí a esconderme bajo las ramas frondosas de los sauces llorones que coronaban la entrada de la finca.

Descubrí que había tímidos erizos que venían por la noche a «hacer la compra» entre las bolsas de basura y que las flores de colores vivos que mi abuelo plantaba en el jardín de detrás de la casa eran dalias. Bien diferentes a las blancas y espectaculares magnolias que veía florecer a principios de Julio. Con mis primos, íbamos por los caminos a recoger moras con las que luego haríamos mermelada. Pero teníamos que esperar hasta finales del verano, cuando las bayas ya eran grandes y estaban bien negras. Mariquitas, saltamontes, mariposas y arañas de todos los tipos y colores, eran mis compañeros de aventuras. Incluso un día, tuvimos la visita de una comadreja.

Mi abuela me enseñó a diferenciar castaños, de avellanos, ciruelos y manzanos. Y descubrí que de los imponentes eucaliptos caían unas semillas en forma de campanillas que olían a la crema que mi madre le ponía a mi hermano cuando estaba enfermo.  Ese olor, y el de las algas en la bajamar, o el de la hierba mojada después de la lluvia son algunos de mis recuerdos preferidos, pero también forman parte de mi inteligencia naturalista.

El psicólogo estadounidense Edward Gardner (Premio Príncipe de Asturias de las Ciencias 2011) identificó y definió 8 tipos de inteligencia presentes en todos nosotros, a diferencia de los modelos que medían la inteligencia del individuo únicamente según los tests de coeficiente intelectual.

El coeficiente intelectual es válido para un determinado tipo de escuela o enseñanza, pero cuando nuestros hijos salen al mundo real, son el resto de inteligencias y aptitudes las que serán necesarias para desenvolverse en él.

De entre las 8 inteligencias anunciadas por Gardner (musical, corporal-cinestésica, interpersonal, lingüístico-verbal, lógico-matemática, intrapersonal, visual-espacial, naturalista) es esta última la que el psicólogo define como aquella que nos permite detectar, diferenciar y categorizar los aspectos vinculados a la naturaleza y el entorno, como por ejemplo las especies animales y vegetales o fenómenos relacionados con el clima, la geografía o los fenómenos de la naturaleza.

Pero ¿Por qué es importante para el aprendizaje del niño el contacto con la naturaleza?

La naturaleza, y el desarrollo de la inteligencia naturalista, aporta enseñanzas que difícilmente pueden ser comprendidas en el aula:

  • Paciencia: Respeto por los ritmos naturales, las estaciones, los ciclos, saber esperar y maravillarse con el resultado.
  • Conciencia de escala y respeto hacia el medio natural: La inmensidad de los árboles, de los paisajes, del poder de la lluvia, del mar…
  • Observación: Aprender a mirar fuera de una pantalla. Distinguir formas, colores, movimientos …
  • Autonomía, autoestima, seguridad: Tropezar, correr, subir y bajar. Caerse y levantarse.
  • Relajación, disminución de la sobreestimulación del entorno urbano. Libertad de movimiento.
  • Estímulos no visuales, como diferentes olores o sonidos.
  • Reconocer las diferentes especies de plantas y animales.
  • Aprender mediante la acción y la experimentación.
  • Aprender que nuestros actos tienen un efecto sobre la naturaleza y somos responsables de su cuidado y de su futuro.
  • Promover en las futuras generaciones la conciencia ambiental.

En la recién estrenada secuela del clásico Blade Runner, aparece la Tierra del futuro como un planeta gris, deshumanizado, brumoso y totalmente artificial para el año 2049. Los cultivos de alimentos se hacen en laboratorios y prácticamente toda la vida animal ha sido erradicada y recreada de nuevo de manera sintética en fábricas. En un momento de la película, uno de los personajes dice:

“Nunca en mi vida he visto un árbol”.

Para seguir siendo seres y además humanos, y sobrevivir en un entorno urbano cada vez más tecnológico, necesitamos seguir conectados y comprometidos con nuestra procedencia, nuestras raíces de origen natural. Necesitamos, cada vez más, fomentar nuestra inteligencia naturalista. ¿No crees?

¿Qué relación tienen tus hijos con la naturaleza? ¿Crees que es importante el desarrollo de este tipo de inteligencia para su futuro? ¿Qué recuerdos tienes tú del entorno natural en el que creciste? ¿Los comentas con tus hijos?

¡Cuéntanoslo en los comentarios!