¿Se puede aprender la creatividad?

“La creatividad se aprende, igual que se aprende a leer”. (Ken Robinson)

Acabamos de comenzar el curso. Detrás queda un verano lleno de juegos, descubrimientos, aprendizajes e historias que contar a los amigos. Días libres que han invitado a que nuestros Munanis exploren su creatividad y sus motivaciones fuera de la escuela. Estaremos bien atentos a las aventuras que nos vayan contando.

Al hacernos adultos, escuchamos con frecuencia la frase “yo no soy creativo”.

Y en cierta manera, afirmar eso es como decir “estoy totalmente desconectado de mi niño interior, de la personita que fui”.

En realidad, debería ser muy difícil no ser creativo. Ya que la creatividad significa poner la imaginación a trabajar. Es el proceso de crear conexiones y tener ideas nuevas que sean valiosas. Curiosamente, los adultos solemos tener esas conexiones realizando “tareas rutinarias” como fregar los platos, ducharnos o conducir. Dejamos a nuestro cuerpo en piloto automático “haciendo los deberes” y nos lanzamos a imaginar.

La pasión y la creatividad:

Pero a medida que nos vamos haciendo mayores y la sociedad nos empuja a dejar de jugar, muchos adultos dejamos de imaginar. Ni siquiera cuando fregamos. Paramos de tener ensoñaciones sobre lo que queremos ser o cómo queremos que sea nuestra vida. Dejamos de estar seguros de lo que nos gusta y empezamos a escuchar lo que les gustaría a otros que fuésemos. Detenemos nuestra fuerza creativa y con frecuencia abandonamos nuestros talentos. Acallamos esa voz interior que nos susurra por dónde vamos bien y qué nos motiva.

Los niños llegan al mundo con una buena dosis de creatividad incluida de fábrica. Pero de la atención que pongan las escuelas y las familias depende el verla desarrollarse, echar raíces y brillar. Crear un ambiente seguro para que el niño use su imaginación, alentar su confianza y prestar atención a lo que le apasiona, junto con la creación de nuevos retos, son algunas de las pautas que nos permitirán cultivar y ver crecer a esos pequeños genios creativos que cada niño lleva dentro.

Pero ¿Por qué nos parece tan importante el desarrollo de la creatividad?

Porque de ella depende en gran manera que nuestros niños sean adultos felices cuando crezcan.

Y ¿cuáles son los elementos que mantienen viva y en crecimiento la creatividad?

La curiosidad por aprender y por conocer los porqués de las cosas. Incentivar a los niños a aprender, a realizar preguntas y a no tener miedo de expresar sus dudas.
La pasión por aquello en lo que se pierde la noción del tiempo mientras se realiza.
Disciplina y esfuerzo. La creatividad es crecimiento. Para crecer hace falta salir de donde estamos, practicar, mejorar, intentarlo, equivocarse.
Riesgo y acción. Para pensar diferente y crear nuevas conexiones, ideas nuevas.

En Arimunani acompañamos de manera respetuosa el desarrollo creativo de los niños de hoy para que sean los adultos apasionados y felices de mañana. Respetamos sus ritmos e incentivamos su curiosidad poniendo al alcance de los pequeños la enseñanza experiencial, el contacto con la naturaleza y un trato familiar y muy personalizado.

Porque estar vivo, es y debería ser siempre un proceso creativo.

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